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Conecta tu mirada con el mundo y gana al sonreír

. Emprendedores.
Hay una especie de ley de proporcionalidad inversa que nos muestra que entre más grandes son la ciudades, más solos nos sentimos cuando transitamos por las calles. La muchedumbre nos hace anónimos.

Debido a los problemas de inseguridad, atracos y gente con malas intenciones preferimos desconectarnos de quienes nos rodean para evitar una situación desagradable.

Pero este aislamiento no es natural en seres sociales como los humanos, por consecuencia la soledad en el fondo no nos acomoda bien lo que, a su vez, provoca que la mayoría de las personas nos sintamos excluidos o ignorados de forma muy frecuente: al menos una vez al día. Este sentimiento puede crecer hasta sentirnos realmente heridos por nuestro anonimato, especialmente si la labor que desempeñamos es de contacto con la gente como los cajeros en tiendas o de estacionamientos, las recepcionistas o los que ofrecen algún tipo de servicio al público. Estos sentimientos heridos por el aislamiento pueden canalizarse en la mente de que los sufre como algo personal y dañar fuertemente su autoestima.

Esto puede parecer trivial, pero en el fondo todos estamos contribuyendo a crear una sociedad hostil y egoísta, simplemente por el hecho de ignorar a los demás, De acuerdo con investigadores de la psicología positiva (las más crueles torturas corporales a menudo palidecen en comparación con la impotencia de quedarse fuera.

El dejar fuera a alguien es algo que ocurre mucho más a menudo de lo que nos percatamos. Conversaciones en un elevador, niños que juegan e ignoran a uno de ellos, personas que conversan en reuniones sociales sin permitir -con su actitud- que otros participen.

¿No les ha pasado sentirse ridículos al llegar a un banco que no conocen y no saber en cual cola formarse? Nuestros ojos mirar por doquier en búsqueda de una cara amable que les explique. Por supuesto la mayoría de la gente prefiere mirar al piso o hacia otro lado, a veces simplemente sin razón alguna, sólo por la costumbre de no interactuar con nadie.

Las personas que han desarrollado su inteligencia emocional y que practican la empatía de forma constante saben perfectamente que una mirada a los ojos y una leve sonrisa puede disipar ese sentimiento de aislamiento, nada difícil de hacer. ¿Te has preguntado por qué no lo hacemos?

La próxima vez que veas a alguien aislado o ignorado por los demás, sólo míralo a los ojos y, si puedes, sonríe. Te garantizo que te sentirás muy bien de haber conectado a alguien al mundo. Lee más de como reconectarte tu mismo al mundo en Al Filo del Precipicio

Este vídeo, del que ya hemos hablado antes, exagera los efectos de sonreír, pero el mensaje es importante:


Gustavo Guerrero